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¿Qué hacer cuando quiero dejar de consumir, pero no puedo?

Decidir que quieres dejar de consumir puede ser un paso muy importante. Pero para algunas personas, querer dejar una sustancia no significa poder hacerlo fácilmente.

Puede aparecer una sensación frustrante, pensamientos como  “Sé que esto me está haciendo daño, quiero parar, pero cuando llega el momento termino consumiendo otra vez.” Si te ha pasado, es importante que sepas que tener dificultades para detener el consumo no significa simplemente que te falte voluntad.

Cuando existe una relación problemática o una adicción, pueden aparecer deseos intensos de consumir, dificultad para controlar el comportamiento y una necesidad de seguir consumiendo a pesar de las consecuencias. Por eso, reconocer que no estás pudiendo hacerlo solo también puede ser una señal de que necesitas apoyo.

¿Por qué quiero dejar de consumir, pero no puedo?

Una de las partes más difíciles de una adicción es que pueden coexistir dos deseos aparentemente contradictorios “Quiero dejarlo” y, al mismo tiempo, “necesito consumir”. Esto puede ocurrir porque el consumo se ha convertido en una forma habitual de responder a determinadas emociones, situaciones o necesidades. Tal vez consumes cuando estás ansioso, triste, aburrido, enojado o bajo mucha presión.

Tal vez lo haces para dormir, para sentirte acompañado, para desconectarte de lo que estás viviendo o simplemente porque se ha convertido en una rutina. Con el tiempo, el consumo puede comenzar a ocupar un lugar cada vez más importante en la vida de una persona. Por eso, dejar una sustancia no siempre consiste únicamente en decir “no voy a consumir más”. También implica aprender a reconocer qué ocurre antes del consumo y encontrar otras formas de responder a aquello que lo está desencadenando.

¿Qué pasa cuando intento dejar de consumir?

Es posible que hayas intentado dejarlo anteriormente.

Quizás dijiste:

“Esta es la última vez.”

Y durante algunos días lo conseguiste. Pero después apareció una situación difícil, una emoción intensa, una persona, un lugar, un pensamiento o unas ganas muy fuertes de consumir y terminaste haciéndolo nuevamente.

Esto puede generar culpa y pensamientos como “No soy capaz.”, “Nunca voy a poder dejarlo.”, “No tengo suficiente fuerza de voluntad.”

Sin embargo, una recaída o un intento que no funcionó no significa que no puedas recuperarte. Los trastornos por consumo de sustancias pueden requerir tratamientos continuos y adaptados a las necesidades de cada persona. Una recaída puede formar parte del proceso y no significa automáticamente que todo el tratamiento haya fracasado.

5 cosas que puedes hacer si quieres dejar de consumir, pero no puedes

1. Reconoce que existe un problema

A veces una persona pasa mucho tiempo intentando negociar consigo misma:

“Solo los fines de semana.”

“Esta vez sí voy a controlar la cantidad.”

“Puedo dejarlo cuando quiera.”

“Todavía no es tan grave.”

Pero si repetidamente quieres detener el consumo y no consigues hacerlo, vale la pena prestar atención. No necesitas esperar a perderlo todo para pedir ayuda. Preguntarte “¿qué lugar está ocupando el consumo en mi vida?” puede ser un buen comienzo.

Puedes revisar aspectos como:

  • cuánto consumes;
  • con qué frecuencia lo haces;
  • cuánto tiempo pasas pensando en consumir;
  • si has intentado reducir o detener el consumo;
  • qué ocurre cuando intentas hacerlo;
  • si has continuado consumiendo a pesar de consecuencias negativas;
  • si el consumo está afectando tus relaciones, trabajo, estudios, economía o bienestar emocional.

Si quieres profundizar en estas señales, puedes leer también mi artículo “¿Soy adicto? 7 preguntas para entender si tu consumo es un problema”.

2. Identifica qué ocurre antes de consumir

El consumo generalmente no aparece de la nada, puede existir un disparador.

Un disparador es algo que aumenta las ganas de consumir. Puede ser externo, como una persona, un lugar, una celebración o determinada situación social.

Pero también puede ser interno:

  • ansiedad;
  • tristeza;
  • soledad;
  • aburrimiento;
  • enojo;
  • estrés;
  • frustración;
  • pensamientos determinados;
  • recuerdos;
  • sensación de vacío.

Por eso, una pregunta muy útil es:

“¿Qué estaba sintiendo, pensando o viviendo justo antes de querer consumir?”

Conocer estos patrones permite empezar a intervenir antes de que el deseo se vuelva demasiado intenso.

3. No intentes resolverlo únicamente con fuerza de voluntad

La voluntad puede formar parte del cambio, pero no debería ser la única herramienta. Si llevas tiempo intentando dejar de consumir y vuelves a hacerlo, quizá no necesitas exigirte más. Quizá necesitas nuevas herramientas y acompañamiento.

El tratamiento de los problemas relacionados con sustancias puede incluir intervenciones psicológicas, apoyo social y, dependiendo de la sustancia y de las características de la persona, atención médica y medicamentos. Los tratamientos deben adaptarse a las necesidades individuales.

En otras palabras: pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que estás dejando de enfrentar el problema solo.

4. Busca ayuda profesional

Si ya has intentado dejar de consumir varias veces y no lo consigues, este puede ser un buen momento para consultar.

Un proceso psicológico puede ayudarte a comprender:

  • qué función está cumpliendo el consumo;
  • cuáles son tus principales disparadores;
  • qué emociones están relacionadas con él;
  • qué pensamientos aparecen antes y después de consumir;
  • qué situaciones aumentan el riesgo de volver a hacerlo;
  • qué estrategias puedes desarrollar para manejar el deseo de consumir;
  • cómo reconstruir otras áreas de tu vida.

La terapia no consiste simplemente en decirte que dejes de consumir. Consiste en comprender qué está ocurriendo y trabajar sobre los factores que mantienen el problema. En algunos casos también será necesario contar con valoración o acompañamiento médico, especialmente cuando existe dependencia física o riesgo de síntomas de abstinencia.

5. No esperes a tocar fondo para pedir ayuda

Existe una idea muy extendida de que una persona solo necesita tratamiento cuando ha perdido su trabajo, su familia, su dinero o su salud. No necesariamente. Puedes pedir ayuda porque estás empezando a notar que el consumo está ocupando demasiado espacio en tu vida, porque ya no te gusta la persona en la que sientes que te estás convirtiendo, porque estás cansado de prometerte que será la última vez. Puedes hacerlo simplemente porque quieres vivir de otra manera.

No necesitas demostrar que tu problema es suficientemente grave para merecer ayuda.

¿Es peligroso dejar de consumir de golpe?

Esto depende de la sustancia, del nivel de consumo, del tiempo que lleves consumiendo y de tus condiciones de salud.

Por eso, no todas las sustancias deben suspenderse de la misma manera ni todas las personas necesitan el mismo tipo de atención.

Por ejemplo, la abstinencia del alcohol puede ser potencialmente grave en personas con dependencia, y puede requerir manejo médico. La Organización Mundial de la Salud recomienda valorar y tratar adecuadamente la abstinencia de alcohol y señala que las personas con riesgo de abstinencia grave pueden necesitar atención hospitalaria.

También es especialmente importante no suspender de manera brusca determinadas benzodiacepinas sin valoración profesional, ya que una abstinencia no controlada puede ser grave. Por eso, si consumes alcohol en grandes cantidades, benzodiacepinas u otras sustancias y quieres dejar de hacerlo, consulta con un profesional de salud antes de intentar una suspensión brusca. Si al dejar una sustancia aparecen síntomas físicos o psicológicos intensos, busca atención médica.

¿Necesito internarme para dejar una adicción?

No necesariamente.

El tipo de tratamiento depende de múltiples factores: la sustancia, el nivel de dependencia, las condiciones médicas y psicológicas, el entorno, el riesgo de abstinencia y las necesidades particulares de cada persona. Algunas personas pueden recibir tratamiento de manera ambulatoria, mientras que otras pueden necesitar un nivel de atención más intensivo.

Lo importante es que la decisión no se tome únicamente desde el miedo o desde la idea de que “si no me interno, no voy a poder”. Una valoración profesional puede ayudar a determinar qué tipo de apoyo necesitas.

¿La terapia psicológica puede ayudarme aunque todavía esté consumiendo?

Sí, puede ser posible comenzar un proceso de acompañamiento aun cuando todavía exista consumo. El punto de partida no tiene que ser necesariamente:

“Ya dejé de consumir y ahora voy a terapia.”

Para algunas personas, el primer objetivo puede ser comprender el problema, aumentar la motivación para el cambio, identificar riesgos y comenzar a desarrollar estrategias diferentes.

El tratamiento puede adaptarse a la situación concreta de cada persona. Las intervenciones psicológicas y psicosociales forman parte de los tratamientos basados en evidencia para los trastornos por consumo de sustancias, y pueden combinarse con otros apoyos cuando sea necesario.

¿Y si ya lo he intentado muchas veces?

Entonces quizá haya algo importante que revisar.

No solamente el ¿Por que vuelves a consumir, sino, ¿que ocurre cada vez que intentas dejarlo?

Tal vez hubo situaciones que no estabas preparado para afrontar, o no identificaste tus disparadores, quiza intentaste cambiar el consumo sin trabajar aquello que estaba ocurriendo emocionalmente, tal vez tu entorno continuó siendo el mismo, o crees que necesitabas más apoyo del que estabas recibiendo.

Cada intento también puede aportar información. Una recuperación sostenible no consiste solamente en eliminar una sustancia. También implica construir nuevas maneras de afrontar las emociones, las relaciones, el estrés y las situaciones difíciles.

Querer dejar de consumir ya es una señal importante

Si estás leyendo esto porque llevas tiempo pensando:

“Quiero dejar de consumir, pero no puedo”, quizá no necesitas seguir esperando a sentirte completamente preparado. Puedes empezar por hablar con alguien, pedir una valoración, contar honestamente lo que está ocurriendo, reconocer que necesitas ayuda y comenzar a entender qué hay detrás del consumo.

No se trata de juzgarte por las veces que has vuelto a consumir, se trata de comprender qué necesitas para que el cambio sea posible.

Empezar un proceso también es una forma de cuidarte

Si sientes que el consumo está interfiriendo con tu bienestar, tus relaciones o la vida que quieres construir, puedes buscar acompañamiento psicológico para comprender lo que está ocurriendo y trabajar en nuevas formas de afrontar lo que hoy te resulta difícil.

En Soy PsicoAngie puedes encontrar un espacio de escucha, comprensión y acompañamiento profesional para comenzar a trabajar en tu proceso de recuperación a tu propio ritmo.

Pedir ayuda no significa que hayas perdido el control. A veces significa que estás empezando a recuperarlo.

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